7 de diciembre de 2007

Justo ahí

Justo ahí
El azul del mar con el cielo
se confunde.
Formando un horizonte
donde se pierde el sol
cuando nace la noche.

Ahí es, donde descansa mi mirada.
Sentada debajo de la sombra protectora
de los mangles, en el azul que inunda
mis ojos te adivino.

Yo soy esa embarcación a la deriva,
tal cual me dejaste, al decirme que te ibas.
Me dejé abrazar por la marisma
sembré la quilla. No volví a ser la misma.

Ahí, en ese justo momento,
se desvanecieron mis versos,
se perdieron en los intentos,
no han vuelto ante tu silencio.

Colgada de ausencias
quedó la poesía.
no más odas al sol,
no más dejar a la brisa
los intentos de caricias.

Ahí donde el océano
llega a diferentes costas.
ahí donde el mar
se besa con el cielo.
Fue donde tomaste puerto,
y me dejaste en el desconsuelo.

¡Oh! nubes que corren por el cielo,
¡como quisiera ser como ustedes!
y sentir que vuelo.

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6 de diciembre de 2007

Soné contigo



Soñé contigo

Soñé que estábamos juntos,
con nuestros brazos,
como único abrigo.

Sin importarnos el tiempo,
estábamos acurrucados
disfrutando del calor
de nuestros cuerpos.
Soñé que me besabas.
Que nos acariciábamos
con tierna sutileza.
Compartíamos
un mágico silencio,  
sin mediar palabras,
ni dudas, ni tiempo.
Soñé que me amabas,
que me tocaba el alma,
la magia silente
de ese encuentro.
Soñé, que soñaba contigo.
Sueño que soñé…
Volveré al caer la noche.
Sueño. ¡Espérame despierto!


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Subyugada




Subyugada
ante el sol que se dibuja,
tu recuerdo me embruja.
Mis manos vacías de ti,
convertidas en adictas te buscan.
En cada sueño, rebuscan.

Ante el recuerdo de tus ojos me rindo,
te entrego mi alma con un gemido.
En una entrega total de sentimientos y piel,
me pierdo en sueños, donde te siento mío.
Cómo si yo fuera mar, y tú, río.

Formando una sola ola,
escuchando el canto de la caracola,
ante un horizonte para soñar unidos.
Descansando después, juntos los dos,
de cara al sol tendidos.

Pero la realidad me despierta,
encuentro mi puerta abierta.
De mi alma escapa el llanto reprimido.
Por ese sentimiento tan conocido,
me da la certeza que lastima mis sentidos.
Como el mar y el cielo, ¡nunca estaremos unidos!

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5 de diciembre de 2007

En mis noches


En mis noches

En la frescura de la noche,
cuando tu recuerdo me llega
con el perfume
de las orquídeas floradas.
Me despierto ilusionada.
Soñando con tu presencia
tan esperada.

Extiendo mis brazos
queriendo tocarte.
Sin abrir mis ojos
para no alejarte.
Con la realidad de mi mirada,
que no ha de encontrarte.

Te alcanzo, te invito, te abrazo.
Con mis besos me entrego,
con mis piernas te atrapo.

Le pido a la noche,
que me permita amarte,
y al tiempo, que una canción
de amor nos cante.

Contigo abrazado,
me ruedo, tú te dejas,
me besas quedo.
Con suavidad te acaricio,
con tu cuerpo todo, juego.

Como si fuéramos un solo cuerpo
siento nuestros corazones en sintonía.
Más me despierta la ironía,
cuando busco tu boca con la mía,
sin hallarte.

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30 de noviembre de 2007

El cielo canta


El cielo canta

El cielo canta conmigo,
su color azul lo cubre todo.
Es su brillo maravilloso,
y mi corazón se llena de gozo.

En los árboles,
hay pájaros con nidos.
Las mariposas crean
un ambiente de fiesta
con sus notas de color.
En vuelos leves,
bailan y liban
en cada flor.

El aire bajó música del cielo,
con su cantar susurrante
y en caricias leves,
con todos comparte.
Bailan las corolas de las flores
a su compás.

El calor del sol
es tierno y amable.
A mis pálidas mejillas
le ha puesto rubor.

El cielo canta
y su color azul me abraza.
La naturaleza
me ha envuelto,
en un arrullo de amor.

El cielo canta conmigo,
mi soledad se olvidó.

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Brisa


Brisa

Brisa juguetona y mañanera,
que con suavidad, mueves
las flores y las hojas.

En tus juegos con el sol,
las gotas de rocío
cuelgan de las flores,
como bailando un lento son.

Los capullos se tocan,
intercambiando
un tierno beso de amor.
En un ambiente
perfumado por la naturaleza,
que Dios nos regaló.

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29 de noviembre de 2007

Olvidarte

No me preguntes viento



No me preguntes viento

No me preguntes viento,
lo que yo siento; que no lo entiendo.
Solo puedo decirte que me esta doliendo.
Cuando cae la noche y no lo tengo.

Sabiendo que no me ama,
yo lo sigo haciendo.
Te digo viento, no lo sé,
ni yo lo entiendo.

No me preguntes, el porqué de su ida
dejando mi vida a la deriva
y mi alma confundida.
Quiero que mi alma libre,
pueda volar contigo viento.
Darle la cara a la vida,
dejando atrás todo sufrimiento.

No me preguntes, que no sé.
Ni lo que te vengo diciendo...

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Dime río



Dime río

Dime río...
¿Cómo le haces para llegar al mar?
Son tus corrientes, como mi vida,
revueltas, enloquecidas.
Dímelo río,
que yo también, quiero llegar.
Déjame en tu rivera andar,
pero líbrame de tu torrente.
En mi alma llevo uno propio,
que no puedo controlar.

Es como tú de revuelto,
pero sin el cauce
que te permite avanzar.
Gira como un viento loco,
que me atrapa, me confunde,
pierdo el norte, no encuentro el sur.
Me encuentro perdida,
bajo este cielo azul
y con mis ganas de llegar.

Dime río...
¿De dónde, tomas la fuerza para llegar?
A veces, esta distancia cansa,
y quisiera dormir nomás.
Pero necesito llegar, río,
necesito llegar al mar.
Dame de tus aguas la frescura
y tu fuerza para avanzar.
Que tú tierna orilla,
sembrada de primavera,
me indique el camino para llegar.

Yo te lo compensaré,
poniendo sobre tu cauce,
las flores que no puedas alcanzar.
Dime río, ¿lo harás?

A cambio, puedo decirte
el motivo que me impulsa
para llegar.
Pero no se lo digas al viento.
Ese es mi secreto, río.
No quiero, que lo sepa nadie más.
Te digo río
que, sobre sus olas,
quiero dejar mi soledad.

Quiero que me abrace.
Y que, con caracolas
y susurros de viento,
me invite a bailar.

Te lo he dicho río.
¿Dime?, ¿me ayudarás?


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¡Oh! río



¡Oh! río

¡Oh! río de mi vida.
¡Cómo mi alma agitas!
son tus corrientes benditas,
envolventes, destructivas.
Van lentamente, acabando
con mis ganas de estar viva.

Traicioneras, conflictivas,
me dejan, me ilusionan.
Y de repente,
su torrente de nuevo me atrapa,
me arrebata,
me hunde, me mata.
¡Oh! río, de tu frescura
no me toca nada.
De tus frescas riveras.
De tu sol de primavera.
De tus bellos paisajes,
y de las ilusiones,
que repartes sobre la tierra.

¡Oh! río, dime lo que me falta.
Para ganar tu rivera,
para que alguien me quiera.
Que pueda dejar tu torrente,
que me arrastra y desbarata.

Quiero encontrar la paz
sobre tus aguas mansas.
Dime, río de mi vida,
¿Qué es, lo que me falta?

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